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Dibujo y Arquitectura

 

El dibujar del artista y del escritor
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El dibujar del artista y del escritor

Joseph Beuys, “Bailarina”, 1951                   Frank Kafka, “Esgrimista”, 1917



A uno le gustaría continuar como en un diálogo el precioso texto de “dibujos caligráficos”, iniciado en esta misma pagina…

Los artistas han dibujado siempre por necesidad. El artista busca por medio del dibujo de igual modo que un zahorí busca un manantial. En el camino aparece la forma. Luego, búsqueda y resultado se solidifican.
Sin embargo los escritores nunca habían dibujado hasta el romanticismo. La caligrafía recorre el papel, de improviso se detiene en un borde de la hoja y la pluma lanza un monigote, o un garabato, o un laberinto. El dibujo se convierte en un momentáneo lugar de reposo, en una digresión que hace pensar si es un modo de completar el pensamiento sobre lo escrito o un particular exorcismo.
Pintores que escriben los ha habido siempre, pero el camino inverso no ha sido habitualmente transitado. En realidad se trata de un hecho de relativa novedad. Es a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando la formación de un hombre de letras no se puede considerar plena si no ha dedicado tiempo a adquirir nociones de dibujo o pintura. Esta necesidad se ve forzada por el signo de los tiempos que entendía el escritor como un nuevo uomo universalis. En muchos la vocación escritora arrasó un notable talento hacia el dibujo.
Hay que reconocer que la tentación de establecer una correspondencia entre la obra escrita y los trazos momentáneos de los escritores es fuerte, pero en la mayor parte de las ocasiones hay que rendirse a la evidencia de que a menudo el dibujo es demasiado torpe o la habilidad demasiado pobre como para ver continuidad de estilo entre ambas pasiones. Tal es el caso de Balzac, George Sand, Michelet, Gautier, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Maupassant. Muchos de ellos sorprendentes o habilidosos dibujantes, rara ocasión las dos cosas a la vez.
En el siglo XX los casos se multiplican y llega a ser extraño el escritor que no dibuja. En España tenemos casos bien estudiados como son el de Lorca, o el de Rafael Alberti.
El caso de Kafka pertenece a una de esas extraordinarias rarezas en que se puede intuir verdadera continuidad.
Kafka había recibido cierta formación en el campo del dibujo. En un instante sus trazos anticipan, como “acertijos” algunos de sus temas. De esa época es este tirador de esgrima que aparece con flexible destreza, donde las sabias curvas y los acentos precisos, no distraen de la soledad que lo envuelve: tirador de esgrima sin contrincante, o con un contrincante intangible. Y a nadie se le escapa la coincidencia espiritual con obras de su literatura como, por ejemplo, “El Castillo”, donde existe idéntico esfuerzo por alcanzar algo que topa contra un obstáculo invisible pero real, es notable. “También en su producción gráfica se atisba la fragilidad y la incerteza de sus figuras literarias” dice en esta misma página Borja López Cotelo(1).

Kafka tenía por entonces 34 años.

Joseph Beuys tenía 30 años cuando dibujó la bailarina que hemos hecho coincidir con el dibujo de Kafka.

La mancha llena de la solitaria bailarina, ajustada a los bordes del papel original, están a la espera de un espacio donde continuar su movimiento: un escenario ausente.

Las dos figuras, ahora forzadamente acompasadas, tratan secretamente el mismo tema. Al hacerlos aparecer juntos, la gracia de la flexibilidad femenina parece complementar el esfuerzo tenso y viril del esgrimista.

El esgrimista parecía necesitar un complemento, del mismo modo, la bailarina necesitaba un motivo para su pirueta.

Ambos dibujos ansiaban una víctima. Seguramente el humor con que siempre entendió su propia obra Kafka hubiese aprobado este noviazgo de atléticas manchas negras.

“¡Dichoso oficio el del pintor comparado con el de hombre de letras!. A la actividad feliz de la mano y del ojo en el primero, corresponde el suplicio del cerebro en el segundo; y el trabajo que para uno es un goce para el otro es un sufrimiento…”(2)

Santiago de Molina, arquitecto
15 de Noviembre de 2011

1. http://lineasdetrabajo.com/franz-kafka-dibujos-caligraficos
2. Se lee en el diario de los hermanos Goncourt el 1 de mayo de 1869. cita extraída de CALVINO, Italo, (1984),“ Scrittori che disegnano”, en la República, (ahora en CALVINO, Italo, Collezione di sabbia, traducido al español en CALVINO, Italo, (1998), Colección de Arena, Siruela, Barcelona, pp. 98)

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