Líneas de Trabajo

Dibujo y Arquitectura

 

Óscar Niemeyer
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Óscar Niemeyer

“No es el ángulo recto lo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida”.

Óscar Niemeyer

Tratar de resumir 107 años en unas pocas palabras suena grosero, pero quizás sean estas últimas las que mejor definan el carácter y la arquitectura de Oscar Niemeyer, fumador de puros sin vitola y arquitecto eterno, empeñado en ganar la partida a esta vida que es un suspiro[1].

Dice Ferreira Gullar, poeta brasileiro, que la cultura no es más que herencia y transformación, y Niemeyer tomó contacto con Le Corbusier, con quién trabajó en el concurso para la sede de la ONU en Nueva York en 1952. Y quizás sea su origen carioca lo que le llevó a transformar los principios del maestro suizo para llevarlos a su tierra, esa tierra de curvas, de mar, de montañas[2] y de bellas mujeres. Una tierra que se posicionó entre ambos distanciando sus obras, a priori transcripción de sus inquietudes y caracteres.

Ese carácter tan cálido del brasileño aflora en sus dibujos, culpables de su profesión[3], más que en sus tersos hormigones. Unos dibujos con cierto aire infantil[4] que se siente cómodo yendo y viniendo de la cabeza a la mano, que dibuja y escribe en distinta medida pero en el mismo tiempo, en un jugoso camino de ida y vuelta. Unos dibujos en los que los pilares de la Alvorada se mezclan con las garotas que pasean por la playa[5] o descansan tumbadas en las gradas del sambódromo, insinuando el perfil de Niteroi. Y puede que sea en esa búsqueda de forma en la figura femenina[6] donde radica el carácter escapista de sus dibujos, que saltan del papel en cuanto les es permitido para acudir a su sitio, para reforzar su origen y sentido, o para ganar ese aire mágico del arte rupestre que trata de apoderarse de los ritmos de la naturaleza, como el propio Niemeyer.

Quizás esos dibujos tan sensuales, rompan la distancia entre el alumno y el maestro, al que envidiaba por poder construir el pasado de mañana. Y es que, cuando pensamos en qué buscamos[7], las distancias se acortan. Porque al final, 20 años no es nada[8], un suspiro.

Jorge Rodríguez Seoane

Notas:
1.- A vida é um sopro. Documental sobre Oscar Niemeyer. Maciel, F.  Brasil. 2007
2.- “Oscar tiene las montañas de Río grabadas en los ojos” Le Corbusier sobre Oscar Niemeyer. Nueva York. 1952
3.- “Fue el dibujo lo que me llevó a la arquitectura” Oscar Niemeyer. Niteroi. 2006
4.-“Es común que uno vea un dibujo de niños en colores. Podría ser un cuadro bonito porque es creativo, espontáneo. Después de que el niño aprende no puede volver a hacerlo.” Oscar Niemeyer
5.- Oscar Niemeyer fue un gran amigo de Vinicius de Moraes y Tom Jobim, letrista y compositor de la canción Garota de Ipanema, himno de la Bossa Nova que canta sobre los tristes paseos de Helô Pinheiro por las playas de Ipanema, sabiendo que no es dueña de su belleza y que el tiempo se la acabará llevando.
6.- “La forma sigue lo femenino” Oscar Niemeyer
7.- “Al lado del hombre tiene que haber una mujer, todo lo demás está en manos de Dios” Oscar Niemeyer, ateo confeso.
8.- Tanto hablar de brasileiros y de escuchar la Bossa, se me vienen a la cabeza los versos de un tango de Carlos Gardel, Volver. Lo dicho, las distancias se acortan.

Aquí se puede ver un vídeo sobre la obra y dibujos de Óscar Niemeyer.

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